Vivir con eccema o afección inflamatoria crónica de la piel (psoriasis): Niños y adolescentes

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Vivir con eccema o afección inflamatoria crónica de la piel (psoriasis): Niños y adolescentes

Eccema y afección inflamatoria crónica de la piel: la especial sensibilidad de los niños. Estar afectado por un eccema o una afección inflamatoria crónica de la piel es una fuente de malestar casi permanente. Especialmente, para los más jóvenes. Picores, falta de sueño, estrés, a veces burlas... estas dos enfermedades afectan a su calidad de vida. Juntos pueden superar este calvario.

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Afección inflamatoria crónica de la piel y eccema en los niños: ¿cuáles son las diferencias?

La afección inflamatoria crónica de la piel suele aparecer en individuos genéticamente predispuestos. Se manifiesta por una renovación excesivamente rápida de las células epidérmicas y una irritación crónica de la piel.
El eccema, en cambio, es una combinación de una barrera cutánea alterada y una mayor sensibilidad del sistema inmunitario a los alérgenos, lo que hace que la piel sea más reactiva.
Aunque difieren en sus causas, ambas afecciones son similares en muchos aspectos. Las dos son afecciones crónicas marcadas por la alternancia de brotes y períodos de remisión. Las placas son rojas y pueden provocar mucho picor. Mientras que la afección inflamatoria crónica de la piel en los niños no es muy común, el eccema atópico afecta al 10-15 % de los niños menores de 7 años en Europa. 

 

Afección inflamatoria crónica de la piel y eccema en los niños: los signos que no engañan

Los brotes se caracterizan por la aparición de placas.
En la afección inflamatoria crónica de la piel, estas lesiones son rojas y escamosas. En los niños, rara vez pican y afectan sobre todo a las zonas de roce: codos, parte posterior de los antebrazos, rodillas, piernas, parte baja de la espalda. También pueden afectar al cuero cabelludo, las cejas y los conductos auditivos. O incluso las uñas, las palmas de las manos o las plantas de los pies.

Por otra parte, las manchas de eccema atópico (que suelen desarrollarse en bebés y niños) suelen ser menos gruesas, menos definidas y menos escamosas que las placas de la afección inflamatoria crónica de la piel. Sin embargo, pican. En los niños menores de un año, afectan a ciertas partes del rostro (frente, mentón, mejillas) y a las extremidades (piernas, brazos). Entre el año y los dos años, el eccema es más frecuente en la cabeza, el cuello y los pliegues de flexión. En los niños mayores de dos años, son los pliegues (cuello, debajo de las orejas, codos, rodillas, nalgas), las manos, las muñecas y los tobillos los que se ven afectados.

Afección inflamatoria crónica de la piel en los niños

Eccema atópico

Zonas del eccema: rostro y cuello

Consejos contra el picor en los niños

 

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El picor y el ardor que provocan estas afecciones son un verdadero sufrimiento para los niños, y se convierten rápidamente en una fuente de estrés con un impacto significativo en su vida diaria.

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¿Qué pueden hacer
los padres?

Si tu niño padece dermatitis atópica o afección inflamatoria crónica de la piel, sabes lo difícil que puede ser a veces su manejo. ¿Qué puede ser más desalentador que ver a tu niño sufrir y no saber cómo ayudarle? Sobre todo, aunque estas enfermedades tengan un origen hereditario, no te sientas responsable. Por otra parte, tú tienes un papel que desempeñar. Puedes apoyarles y ayudarles a sobrellevar la situación. Habla con ellos, anímales a expresar lo que sienten. Es importante no minimizar su malestar. Y, por supuesto, identificar los factores desencadenantes y tomar parte activa en su cuidado.

ASESORAMIENTO AMABLE (Y EXPERTO)

 El prurito, esa insoportable sensación de picor, es un círculo vicioso. En otras palabras, cuanto más se rasque tu niño, más querrá rascarse. Pero es muy difícil prohibir a un niño que no toque sus manchas. Afortunadamente, hay alternativas. Cuando le pique, anímale a rascarse con su peluche, desvía su atención haciendo alguna actividad física...

Consejos para el cuidado de los picores

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¿Cuáles son 
las terapias?

En la terapia del eccema o la afección inflamatoria crónica de la piel intervienen tres actores clave: tu hijo, tú como padre y el médico. Ante todo, solo un examen médico (realizado por un pediatra, un dermatólogo o un médico de cabecera) permitirá establecer un diagnóstico claro, comprender mejor la afección y poner en marcha la terapia más eficaz. Esto dependerá de varios factores, como el impacto en la calidad de vida y la gravedad de los síntomas.

Terapia para el eccema atópico.

Terapia para la afección inflamatoria crónica de la piel.

¿Cómo se pueden prevenir el eccema y la afección inflamatoria crónica de la piel?

Además de la terapia, puedes tomar medidas para prevenir los brotes y el picor. La prevención se basa en tres pilares que ayudarán a tu niño a sentirse mejor. El primero de estos pilares es la hidratación. Una terapia emoliente o hidratante restablecerá la función de barrera de la piel y evitará un nuevo brote. Puedes descubrirlo todo en nuestros Consejos sobre reglas de hidratación. 
Segundo pilar: higiene adecuada. Muchos padres piensan que es mejor espaciar los baños o duchas de los niños afectados por el eccema o la afección inflamatoria crónica de la piel. Sin embargo, la higiene es necesaria. Entonces, ¿cómo podemos evitar la irritación de la piel al lavarnos? Encuentra la respuesta en nuestros Consejos sobre la higiene adecuada. 

El último pilar: evitar rascarse para no dañar la piel. No es una tarea fácil. Pero no hay que preocuparse. También en este caso existen soluciones sencillas, como el uso de guijarros lisos. Consulta nuestros consejos destacados. 

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ECCEMA Y AFECCIÓN INFLAMATORIA CRÓNICA DE LA PIEL EN LOS NIÑOS: NUESTRAS RESPUESTAS A TUS PREGUNTAS

Separar lo verdadero de lo falso: para eso estamos.

Esta es una creencia muy antigua... pero es solo una creencia. Ninguna de las dos condiciones es contagiosa. Ambas son afecciones crónicas e inflamatorias. Están causadas por anomalías de la piel y factores ambientales como los alérgenos...

Lamentablemente, no. Las terapias y los cuidados existentes son para tratar los síntomas. Son muy eficaces, pero su objetivo no es hacer desaparecer la afección en forma definitiva, sino tratar los síntomas durante la fase aguda y prevenir la aparición de nuevos brotes.

Sí, así es. El estrés afecta al sistema inmunitario. Puede empeorar un brote o desencadenar uno.

Sí, por supuesto. Sin embargo, ten cuidado, ya que el cloro y la sal pueden ser irritantes. Por lo tanto, tu niño debe seguir algunas instrucciones. La primera es aplicar una crema protectora antes de nadar. Protegerá la piel. A continuación, enjuagar con agua dulce después de nadar. Por último, aplica un producto de cuidado emoliente antes de vestirse.

Las terapias de spa se recomiendan a menudo para los niños con pieles con tendencia atópica o quienes sufren de afección inflamatoria crónica de la piel. Se incluyen terapias a base de agua termal (baños, duchas, bebidas curativas, etc.), talleres de educación para la salud que ofrecen al niño y a sus padres la oportunidad de aprender más sobre la afección cutánea y sus terapias, así como seguimientos médicos periódicos.

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Los productos para el cuidado de la piel de Eau Thermale Avène están diseñados para ayudar a que tu niño se sienta mejor con su piel.
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Me encanta, ya no tengo rojeces, picores ni alergias. Mi piel está suave.
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